La enfermera de Brunete, Manuel Maristany
Este es un ”novelón’ de casi mil páginas. Por lo que recuerdo, el comienzo es genial. Un gran castillo catalán, niños jugando a ‘la prueba de valor’ en la penumbra del jardín, el amor adolescente… todo ello quedará para siempre en la memoria de todos ellos, puesto que poco después comienza la Guerra Civil y nada volverá a ser como antes.
El protagonista absoluto a lo largo de las páginas es un joven de fuertes principios éticos y religiosos, gran amante de su familia y con una prometedora carrera profesional por delante. Cuando estalla el conflicto, sus seres queridos más débiles de su familia son masacrados. Él consigue escapar con su madre y hermano pequeño, y emprenden la huida a Francia.Hasta aquí la novela consigue engancharte. Se nota que el autor, Manuel Maristany, se ha documentado a conciencia (es más, leí hace poco que estuvo la friolera de diez años estudiando numerosos libros, documento históricos… para crear esta novela).
No todos los autores son capaces de sacrificarse tanto (y tanto tiempo). Muchos se documentan mal o no son capaces trasladar todo lo que han aprendido a sus propias páginas. Otros, se documentan de tal modo que copian párrafos enteros de los tomos de historia, con el consiguiente aburrimiento del lector, el plagio a libros históricos y el empobrecimiento de la novela.
Por tanto, que no os extrañe ver en sus páginas personajes como Franco, el líder de los anarquistas barceloneses Buenaventura Durruti, Largo Caballero y un largo etcétera. Si bien al principio puede resultar extraño te acabas acostumbrando.Destaco también de la prosa de Maristany lo siguiente: su facilidad para componer largas conversaciones en las que la atención no decaiga. La agilidad para adaptarse a los distintos registros (no es lo mismo hablar en boca de un jornalero aragonés que de un político madrileño). Es más, tan bueno me parece en los diálogos que el modo en que relata los hechos se ve ‘descompensado’.
El libro sigue avanzando y, a diferencia de otros de mismo grosor, no se anda por las ramas incorporando decenas de personajes nuevos. Por supuesto que deben añadirse algunos para que la historia siga su curso, pero la trama gira siempre en torno a la familia.Mas no todo iba a ser perfecto: hacia la mitad del libro te das cuenta de que hay un tufo impresionante referido a quiénes fueron los buenos y quiénes los malos en esta nuestra guerra.
En eso, sinceramente, no es nada objetivo y supongo que ni pretendió serlo. Una cosa es poner las opiniones en boca de tus personajes principales porque te metas en su piel y otra despotricar continuamente contra los del otro bando, en muchas ocasiones gratuítamente.
A medida que avanzamos (ya estamos a finales del segundo tercio, principios del útimo), el personaje del protagonista sufre una transformación. Es un héroe absoluto, que nunca se confunde, que es perfecto, con valor, con porte, con físico, con cultura, caballeroso con las mujeres, amable, inteligente… ¿es un dios? ¡Es perfecto!
Y al ser él perfecto, todos los demás padecen una ‘idiotización’ progresiva, incluyendo la protagonista femenina, que se ve relegada muchas veces a un segundo plano sin necesidad (no sé si porque el autor quería reflejar el machismo de la época o porque es parte de su propio carácter).
Es (creo yo) el personaje menos conseguido de toda la novela, y es una pena porque tiene mucha importancia a partir de la segunda mitad.Para los que hayáis leído hasta aquí pensando que no merece la pena, debo añadir que las últimas ciento cincuenta páginas son mucho mejores. Hay sorpresas que no te esperas, traiciones, desengaños… el ‘semi-dios’ se percata, reflexionando mucho, de que no todo es como parece, que ni los ‘buenos’ (por supuesto, bando al que él pertenece) son tan buenos ni que los ‘malos’ son tan malos. Y te das cuenta de que, por mucho que te hayan inculcado o tú te hayas predispuesto a creer, todos perdieron en la guerra de uno u otro modo.
MAMI dijo:
24/08/2010 a 11:41
Que mal lo he pasado con este libro, Imposible terminarlo.
Mi padre lucho en Teruel, con los ROJOS, como mal dice este señor, defendiendo su patria y el gobierno constituido democaticamente por el pueblo, los rojos no fueron los sublevados ni los malos, eso fue lo que durante 40 años nos hicieron creer . En los dos bandos se hicieron cosas malas. Pero solo se supieron las que hicieron los rojos. Yo nunca supe porque (los que Vd. llama buenos) fusilaron a mi abuelo y a mis dos tios, uno con 18 años. Le sugiero que lea el libro MEMORIAS DE UN ARTILLERO (escrito por padre) y enterese de lo que paso por culpa de esos tan BUENOS
Carmina dijo:
29/06/2009 a 16:41
Le regale a mi madre est libro en mayo y le gusto muchisimo, espero este invierno leerlo yo, y ya te cuento…