El juego del Ángel, Carlos Ruiz Zafón
Carlos Ruiz Zafón ha conseguido generar una expectación como pocas veces se ha visto en el panorama literario. Y, aunque odio dejarme arrastrar por la corriente, al son de las modas, no me he podido resistir a leer lo nuevo de este escritor, que a pocos dejó indiferentes con su anterior obra.
Por supuesto, no me he comprado ‘El juego del ángel’, sino que fui por él a la biblioteca. Puedo ir avanzando a modo de conclusión que no merece la pena pagar por él los casi veinticinco euros que cuesta.
Como adelantaba, el comienzo es prodigioso, y las diez primeras líneas son muy buenas. Tan buenas, que figuran como carta de presentación en los laterales de la cubierta una vez abrimos el libro.
Los diálogos y las descripciones son al más puro estilo del autor.
La acción está muy bien ambientada en la Barcelona gótica, heredera de lo decimonónico y cargada de bohemia de los años veinte. La atmósfera que crea es bizarra, desde el halo oscuro que envuelve a los personajes hasta los objetos más importantes y simbólicos que irán apareciendo.
Cuando se alcanza el centenar de páginas aún se sigue esperando que suceda algo emocionante. Y se sigue esperando hasta el final de la novela, y no pasa nada digno de mención. Esta historia que fluye no engancha tanto como su predecesora, aunque muchos se empecinen en recalcar lo contrario.
Y no es que me empeñe en compararlas por voluntad propia, sino que el ‘El juego del ángel’ te invita a hacerlas. Ambas historias son paralelas. No se cruzan, pero en este último libro de Ruiz Zafón aparecen muchos elementos que se dan en ‘La sombra del viento’ e incluso en ‘Marina’ (algo que no me esperaba). ¿Falta de originalidad o ganas de anclarse en un estilo rentable?
Tampoco me ha gustado un elemento que ahora que me doy cuenta es muy común en sus novelas: una vez está tratando de descifrar el misterio, el protagonista va de café en café, de casa en casa, de pensión en pensión, de comisaría en comisaría recabando datos y realizando indagaciones para resolverlo. Demasiadas páginas repletas de: “voy a ver a Fulanito, me tomo algo con él mientras me cuenta su historia, voy a otro lado y me cuentan una versión muy similar que me aporta poco más, ahora visito a Menganito…” Ralentiza la historia muchísimo, en concreto en esta novela.
Además, cada capítulo (hablo en concreto a partir de la página cuatrocientos aproximadamente) comienza con una descripción que dura dos páginas que, quizá esté muy adornada y ayude a imaginarnos (aún más) Barcelona, pero es totalmente superflua y prescindible. En cada capítulo durante doce capítulos, cansa.
El autor en esta ocasión retrasa la conclusión de la historia páginas y páginas. Sobran unas cuarenta páginas del final, sin exagerar.
En cambio, las últimas páginas (me refiero al epílogo) sí me han gustado. Un poco rebuscado para mi gusto, pero no voy a criticar más que ya lo he hecho bastante.
La trama podría haber dado mucho más de sí, prometía bastante. Tal vez si le hubiese dado más vueltas hubiese conseguido algo mucho más redondo y consistente. Creo que el hecho de que le falte originalidad también le resta puntos.En fin, ya para rematar, señalo que no está a la altura de sus predecesores ni mucho menos. Que para los que busquen pasar un rato entretenido sí lo recomiendo porque cumple, pero no esperéis una obra maestra. Si para escribir una buena historia Zafón necesita en lugar de siete años diecisiete, que así sea, pero espero que su próxima novela sea distinta.
Carmina dijo:
29/06/2009 a 16:40
he hecho lo mismo que Ismael comenzar a leer la reseña pero pararme porque lo tengo pendiente y no quiero que me adelantes muchas cosas, pero lo poco que he leido coincide con la mayoria de las reseñas o comentarios que me han hecho respecto al libro, yo tambien lo pedire prestado, en este caso a mi hermana, ya que se lo regale para su cumple el año pasado…
Ismael Cruceta dijo:
29/06/2009 a 14:07
hooola!!
debo reconocer que no he terminado de leer tu crítica por miedo a que me adelantarás demasiadas cosas sobre la novela, que leeré este verano a pesar de una sensación reticente que me invade.
me encantó el principe de la niebla, una novela juvenil que leí cuando estaba en edad de hacerlo.
me gustó mucho la sombra del viento.
no sé por qué, pero pienso que me va a decepcionar tanto ésta… por eso llevo retrasando su lectura desde que se publicó, veremos que ocurre finalmente.
un saludo!!