Los hundidos, Daniel Mendelsohn

11/06/2009 at 13:31 (literatura americana) (, )

Daniel MendelsohnEl lema que se puede leer en la portada ya me llamó la atención: “en busca de seis entre seis millones”. Después leí la contraportada y, pese a su grosor (más de setecientas páginas de letra minúscula), decidí llevármelo a casa.

Mendelsohn siempre fue un muchacho curioso. Cuando se empieza a dar cuenta de que su familia trata de ocultar algo apenas presta atención. A medida que crece se va dando cuenta de que necesita saber más, sin embargo, quizá sea demasiado tarde: las personas que podrían arrojar luz sobre el caso han muerto o son tan mayores que apenas pueden recordar.
Entonces decide investigar sin apenas descanso, hasta darse de narices con la historia de su familia y, de paso, la de todo un pueblo, la de toda una cultura.

De ahí viene lo de ‘buscando a seis entre seis millones’. Esos seis a los que se refiere son el hermano de su abuelo, su mujer e hijas que perecieron en el Holocausto ‘a manos de los nazis’.
¿Cómo?, ¿por qué?, ¿cuándo? y ¿dónde? exactamente serán las preguntas que le llevarán por los cinco continentes en busca de respuestas. Esto le cambiará la vida.

Esta obra es bastante original en el sentido de que es no-ficción narrada en estilo novelístico. Toda la verdad y nada más que la verdad (o eso se supone) de los hechos tal cual transcurrieron. ¿Interesante? Podría parecer, pero en mi opinión… no es una buena idea.

¿Por qué? Pues porque no quiero saber nada de la realidad. La realidad no me interesa: vivo en ella, respiro realidad. Estoy cansada de la realidad y por eso me encanta leer novelas, porque están basadas en la realidad en mayor o menor grado, pero sólo utilizada como soporte, esqueleto, guía. El resto debe ser pura invención: no que el autor me cuente su aventura tal cual sucedió, sino que lo haga ‘tal cual debió ser’.

Claro, que es cuestión de gustos. Seguramente a muchos les guste que todo esté narrado tal cual sucedió, con todo lujo de detalles y tan real como la vida misma, con sus partes aburridas, sus partes de calma chicha.

El libro está colmado de ‘awards’ de las más diversas procedencias. Al principio lo empecé con escepticismo, pensando que no me iba a gustar, pero me enganché. Lástima que lo bueno dure poco.

Lo peor de todo es que la acción, ya de por sí lenta, está entorpeciéndose continuamente por su culpa: por meter con calzador anécdotas que poco interesan o que no tienen que ver con el contexto, por saltar del presente al pasado, del pasado al futuro y del futuro al presente cada dos por tres –a veces adelantando acontecimientos vitales de la historia– (algo que le encanta hacer).

También añade párrafos y párrafos de letra en cursiva con textos bíblicos (antiguo testamento) y de la Torah: literales. Un copia y pega.
Ni qué decir tiene que huía de ellos como de la peste.

Lo mejor de todo es que entre texto aburrido y texto aburrido se pueden ver algunas fotografías. Gran parte de ellas bastante ilustrativas. Lo malo es que satura explicándonos qué se ve en la foto unos párrafos después. ¿Para qué, si tengo ojos y puedo ver la foto perfectamente? Eso está de más.

Muchos diálogos y juegos de palabras estarían bien si estuviera leyendo el libro en inglés. Pero como lo leía en castellano, aquello no sólo no funcionaba sino que quedaba raro. No sé si será culpa de la traducción o de que no han puesto nota aclarativa, pero necesitas tener nociones (más que básicas) de inglés para coger algunos giros y matices de tal o cual personaje, situación, etc.

Poco a poco mi interés se fue deshinchando como un globo. Alrededor de la página cuatrocientos ha adelantado tantos acontecimientos que te puedes hacer una idea (real o no) de cómo termina la historia, ya que todas las piezas del rompecabezas van encajando en tu mente. ¿Para qué seguir leyendo? No dan ganas de comprobar si tu conjetura es buena o no, la verdad sea dicha.

No todo es malo: algunos testimonios son brutales, te ponen la carne de gallina porque sabes que estás leyendo no-ficción: que todo sucedió en realidad hace no tanto tiempo, y que esa gente -algunos, por increíble que parezca- aún vive.

Desde luego, esta novela es carne de cañón para una película hollywoodiense. Taquillazo garantizado.

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